Por el Dr. Carlos Barrera Pantaleón – Cirujano ortopeda traumatólogo
Durante las vacaciones de verano, los niños suelen aumentar su actividad física con juegos, deportes y actividades al aire libre. Aunque el movimiento es fundamental para su desarrollo, también puede elevar el riesgo de caídas, golpes, lesiones musculares o articulares si no se toman medidas de prevención.
El verano es una temporada para jugar, explorar y disfrutar, pero también requiere atención por parte de padres, madres y cuidadores. Con más tiempo libre, los niños suelen participar en actividades físicas más intensas, desde correr y saltar hasta montar bicicleta, patines, scooter o practicar deportes.
Como cirujano ortopeda traumatólogo, el doctor Carlos Barrera Pantaleón recomienda adoptar medidas sencillas de prevención para que los niños puedan mantenerse activos de forma segura durante esta temporada. Una rutina adecuada antes, durante y después del juego puede reducir el riesgo de lesiones musculares, articulares o traumáticas, y ayudar a identificar señales que requieren evaluación médica.
Calentamiento antes de jugar
Antes de correr, saltar o practicar algún deporte, es recomendable dedicar entre cinco y diez minutos a ejercicios suaves y estiramientos dinámicos. Este calentamiento ayuda a preparar los músculos y articulaciones para la actividad física.
Hidratación constante
La hidratación es fundamental, especialmente durante los días calurosos. La deshidratación puede favorecer la fatiga muscular y aumentar el riesgo de lesiones. Por eso, se recomienda ofrecer agua antes, durante y después de la actividad física, sin esperar a que el niño manifieste sed.
Uso del equipo adecuado
El equipo de protección también forma parte de la prevención. Los niños deben utilizar calzado deportivo apropiado para la actividad que realizan, casco cuando monten bicicleta, patines o scooter, y protectores en rodillas, codos u otras áreas cuando sea necesario.
Evitar el sobreesfuerzo
Aunque el juego forma parte natural de la infancia, los niños necesitan descansos frecuentes. El dolor no debe ignorarse ni considerarse “normal”, especialmente si persiste después de la actividad o limita el movimiento.
Supervisar las superficies de juego
Las áreas donde los niños juegan deben ser seguras, limpias y adecuadas para la actividad. Es preferible evitar terrenos irregulares, resbaladizos o con obstáculos que puedan aumentar el riesgo de caídas.
Respetar las horas de mayor calor
Durante el verano, las actividades físicas intensas deben evitarse entre las 11:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, cuando las temperaturas suelen ser más altas y el riesgo de agotamiento por calor puede aumentar.
Cuándo acudir al médico
El doctor Barrera Pantaleón recomienda acudir a consulta médica si el niño presenta dolor persistente después de una actividad deportiva, dificultad para caminar, aumento importante del volumen de una articulación, incapacidad para apoyar una extremidad o deformidad visible después de una caída.
Estas señales pueden indicar una lesión que requiere evaluación especializada. Actuar a tiempo permite establecer un diagnóstico adecuado y evitar complicaciones.
Las vacaciones de verano pueden ser una oportunidad para fomentar hábitos saludables, fortalecer la actividad física y promover el bienestar infantil. Con medidas sencillas de prevención, supervisión adecuada y atención a las señales de alerta, los niños pueden disfrutar una temporada llena de diversión, movimiento y seguridad.
Como recuerda el doctor Barrera Pantaleón, la mejor lesión es la que se previene.
