Por el Dr. Luis Abreu, anestesiólogo
Si alguna vez te han indicado una cirugía, es muy probable que lo primero que sientas sea preocupación. Es normal: entrar a un quirófano genera dudas, miedo y muchas preguntas.
Como anestesiólogo, mi trabajo no es solo administrar anestesia. También soy uno de los responsables de vigilar que todo el proceso quirúrgico se realice de forma segura. Cuando hablo de seguridad, me refiero a protocolos, verificaciones y trabajo en equipo para proteger tu vida durante todo el procedimiento.
Una cirugía segura no ocurre por casualidad. Es el resultado de un proceso cuidadosamente diseñado para reducir riesgos y prevenir errores.
¿Qué significa realmente “cirugía segura”?
La Organización Mundial de la Salud ha promovido iniciativas globales para mejorar la seguridad de los pacientes durante los procedimientos quirúrgicos. El objetivo es disminuir complicaciones, prevenir errores y mejorar los resultados.
En la práctica, esto implica que cada cirugía sigue pasos estandarizados que todo el equipo de salud debe cumplir.
No se trata solo de la habilidad del cirujano. También intervienen anestesiólogos, personal de enfermería, técnicos y otros especialistas que trabajan de forma coordinada.
El primer paso: confirmar que todo es correcto
Antes de una cirugía, se realiza una verificación clave: confirmar la información del paciente y el procedimiento.
En esta etapa, el paciente valida sus datos y firma el consentimiento informado, asegurando que comprende lo que se le realizará. A partir de ahí, el equipo médico asume el control del proceso.
En el quirófano, el personal de enfermería juega un rol fundamental en la coordinación de estas verificaciones.
La pausa quirúrgica: un momento clave
Uno de los protocolos más importantes es la llamada “pausa quirúrgica”.
Antes de iniciar el procedimiento, todo el equipo se detiene para confirmar tres aspectos esenciales:
- La identidad del paciente
- El procedimiento que se realizará
- El lugar exacto de la cirugía
Aunque puede parecer un detalle simple, esta práctica ha demostrado ser altamente efectiva para prevenir errores médicos.
El listado de verificación quirúrgica: una herramienta clave
Para reforzar la seguridad, se utiliza el Listado de Verificación Quirúrgica (LVQ), que permite revisar puntos críticos antes, durante y después del procedimiento, como:
- Identificación correcta del paciente
- Confirmación del procedimiento
- Prevención de infecciones
- Preparación del equipo quirúrgico
El objetivo es que todo el equipo esté alineado y comparta la misma información antes de comenzar.
Cuando no se siguen los protocolos, aumentan los riesgos
Existen estándares internacionales, como los promovidos por la Joint Commission International, que buscan mejorar la calidad y seguridad en la atención.
Cuando no se cumplen estos protocolos, pueden ocurrir eventos adversos como infecciones asociadas a la atención en salud, errores de medicación o complicaciones por preparación inadecuada del paciente.
Uno de estos estándares es el Protocolo Universal, que incluye:
- Verificación preoperatoria
- Marcado del sitio quirúrgico
- Pausa de seguridad antes de iniciar
Estas medidas ayudan a garantizar que la cirugía se realice en el paciente correcto, en el lugar correcto y con el procedimiento correcto.
Lo que debes hacer como paciente
Si vas a someterte a una cirugía, es importante que participes activamente en tu proceso de atención. Puedes preguntar a tu médico:
- Qué protocolos de seguridad se utilizan
- Cómo se verificará tu procedimiento
- Qué pasos se seguirán antes de entrar al quirófano
La seguridad quirúrgica no depende solo del equipo médico o de la tecnología. También depende de la comunicación y del trabajo conjunto con el paciente.
Al final, el objetivo es uno: que tu cirugía sea segura y que tu recuperación sea la mejor posible.
