El presidente Luis Abinader, la vicepresidenta Raquel Peña, y el ministro de la Presidencia José Ignacio Paliza conocieron los avances del estudio, que utiliza inteligencia artificial para acelerar el descubrimiento de nuevas respuestas frente a esta enfermedad neurodegenerativa
InfoSaludRD/ SANTO DOMINGO.- El Gobierno dominicano respaldaría el proyecto de investigación sobre el Alzheimer que desarrollan el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y la empresa AI Robotix, luego de que el presidente Luis Abinader, la vicepresidenta Raquel Peña, y el ministro de la Presidencia José Ignacio Paliza, conocieran los avances y el potencial impacto de la iniciativa científica.
Durante un encuentro en el Palacio Nacional, el rector del INTEC, Arturo el Villar, y el CEO de AI Robotix, Juan Carlos Guilbe presentaron al presidente Abinader la investigación que integra inteligencia artificial, neurociencia, biología molecular y ciencia de datos para acelerar el descubrimiento de nuevas rutas de estudio que contribuyan al diagnóstico temprano, prevención y tratamiento del Alzheimer.
En la reunión, las autoridades conocieron el alcance del proyecto considerado una de las iniciativas de investigación en inteligencia artificial aplicada a la salud más ambiciosas impulsadas desde la República Dominicana, así como las oportunidades que representa para posicionar al país como un referente regional en ciencia, innovación y desarrollo tecnológico.
Combina la capacidad analítica de modelos avanzados de inteligencia artificial con la experiencia de investigadores nacionales e internacionales para analizar grandes volúmenes de datos y de información biomédica de publicaciones científicas, identificar patrones y generar nuevas hipótesis científicas que puedan direccionar nuevas líneas de investigación para acelerar el desarrollo de tratamientos para esta enfermedad neurodegenerativa.
La iniciativa es fruto de una alianza estratégica entre INTEC y AI Robotix y cuenta con la participación del destacado neurólogo y psiquiatra argentino, Ricardo Allegri, líder mundial en neurociencias y el estudio del Alzheimer; así como del docente del Área de Ciencias de la Salud del INTEC, Manuel Colomé, y otros especialistas en neurología, inteligencia artificial, biología molecular y ciencia de datos, quienes consolidan un modelo de colaboración entre la academia, el sector tecnológico y la comunidad científica internacional.
Durante el encuentro, el rector del INTEC agradeció al presidente Abinader por dedicar parte de su agenda a conocer el innovador proyecto de investigación que se propone brindar información relevante para el tratamiento del Alzheimer, una enfermedad que afecta a más de 55 millones de personas a nivel mundial.
“Este proyecto demuestra que desde la República Dominicana podemos desarrollar investigación científica de frontera y utilizar tecnologías como la inteligencia artificial para responder a desafíos de salud de alcance global. Para el INTEC, esta iniciativa representa una oportunidad de poner el conocimiento, el talento y la innovación al servicio de un problema que afecta a millones de familias”, expresó el rector del INTEC.
Mientras, Juan Carlos Guilbe, de AI Robotix, expresó sentirse agradecido de trabajar junto a INTEC, como academia líder en investigación en República Dominicana, y recibir el apoyo del Gobierno, para una investigación que pudiera marcar un hito en el abordaje de la enfermedad del Alzheimer y posicionar al país en el centro del panorama mundial en innovación en salud.


La noticia sobre el apoyo del Presidente de la República a un proyecto de investigación, acompañada de fotografías del mandatario junto a los investigadores responsables, debería motivar una reflexión que va más allá de los méritos particulares de ese proyecto o de quienes lo realizan.
La investigación científica necesita el apoyo del Estado. Necesita recursos, infraestructura, instituciones sólidas y políticas públicas que reconozcan su importancia para el desarrollo del país. Pero apoyar la ciencia no es lo mismo que decidir qué investigadores o qué proyectos merecen reconocimiento y respaldo. Esa distinción es fundamental.
El valor científico de una investigación no lo determina un Presidente de la República, un ministro ni ninguna otra autoridad política. Lo determina la comunidad científica mediante mecanismos establecidos para ello: la evaluación por pares, la publicación científica, la replicación de los hallazgos y, finalmente, el impacto que el conocimiento producido tenga dentro y fuera de la comunidad académica.
El mismo principio debe aplicarse a la asignación de los recursos públicos destinados a investigación. Cuando varios investigadores compiten por fondos limitados, las propuestas deben ser evaluadas por expertos en las áreas correspondientes, sin vínculos profesionales o personales que puedan comprometer su independencia. En nuestro país, instituciones como FONDOCyT y otros organismos financiadores deben desempeñar precisamente esa función. Un sistema de evaluación independiente no garantiza que todas las decisiones sean perfectas, pero constituye la mejor protección disponible contra el favoritismo y permite que los investigadores compitan en condiciones razonablemente equitativas.
Por eso resulta preocupante la búsqueda de apoyo político directo para proyectos o grupos particulares de investigación. El problema no requiere suponer malas intenciones de parte de los investigadores ni del Presidente. Es más elemental: cuando la máxima autoridad política del país respalda públicamente a determinados investigadores y sus proyectos, cabe preguntarse si ese respaldo puede proporcionarles una ventaja frente a otros investigadores que deberán competir por los mismos recursos públicos.
También existe un problema de legitimación. Los investigadores debemos aspirar a que nuestro trabajo sea reconocido por su calidad científica y por nuestros pares, no por nuestra proximidad a quienes ejercen el poder político. Del mismo modo, las universidades deberían proteger la independencia de sus investigadores y procurar que el acceso a los recursos públicos dependa de la calidad de las propuestas y no de la capacidad de determinados grupos para obtener acceso o reconocimiento político.
Este asunto adquiere particular relevancia en un momento en que, en otros países, observamos intentos de aumentar la intervención política en decisiones que tradicionalmente han correspondido a las agencias científicas y a los procesos de revisión por pares. Independientemente de las posiciones políticas de cada quien, deberíamos reconocer el peligro que supone permitir que los gobiernos determinen cuáles investigaciones, investigadores o áreas científicas merecen apoyo sobre bases distintas del mérito científico.
Nuestro país necesita mucho más apoyo gubernamental para la investigación. Precisamente por eso debemos ser especialmente cuidadosos en la manera en que ese apoyo se proporciona.
El papel del Presidente de la República debería ser promover políticas que fortalezcan la investigación, asegurar que existan recursos suficientes y respaldar instituciones capaces de distribuirlos de manera transparente, competitiva e independiente. No debería ser necesario que los investigadores busquen el reconocimiento presidencial para que sus proyectos sean considerados importantes.
La cuestión, por tanto, no es si el proyecto presentado al Presidente es bueno o malo, ni si sus investigadores merecen reconocimiento. Es una cuestión institucional mucho más importante: **¿queremos construir un sistema científico en el que los proyectos sean legitimados por la evaluación independiente de otros científicos, o uno en el que el acceso y el reconocimiento político puedan influir en quién recibe apoyo y recursos?**
La respuesta que demos a esa pregunta contribuirá a determinar qué tipo de comunidad científica queremos construir.