Por: Johanny Corona MA
La Naturaleza no es el Enemigo
Un trueno me despierta y son las 2:00 am, miro por la ventana y veo como cae una fuerte lluvia. Me Pregunto y que es esto, no recuerdo haber leído algún anuncio de tormenta. Nos invito a dejar de llamar «naturales» a las tragedias que tienen una raíz puramente administrativa. Los fenómenos atmosféricos —como la vaguada que esta semana ha puesto en alerta a más de 15 provincias, incluyendo el Gran Santo Domingo y Santiago— son eventos naturales y, sobre todo, previsibles.
En el desastre, es el lugar donde convergen lo social y lo político. No es la lluvia la que mata, lo que mata es la respuesta institucional que llega tarde, la infraestructura que colapsa por negligencia y la ausencia de una gerencia que priorice la vida humana sobre el parche mediático.
El Impacto en la Salud y Vida: Más allá de los Escombros
La falta de gerencia oportuna no solo se mide en puentes caídos o pasos a desnivel inundados; se mide en indicadores de salud que se disparan en las semanas posteriores al evento y ojalá en los indicadores «Muertes Cero».
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Brotes Epidemiológicos: El manejo deficiente de los sistemas de drenaje y la acumulación de residuos tras las lluvias de estos días son el caldo de cultivo ideal para el dengue, la leptospirosis y enfermedades gastrointestinales. Una ciudad inundada es una ciudad enferma.
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Salud Mental: Existe una carga invisible para nuestro sistema sanitario: el estrés postraumático. Las familias que hoy ven sus hogares anegados por falta de alertas tempranas efectivas sufren un impacto emocional que ninguna ración de comida puede reparar. Cómo le devolvemos a un padre su hija y esa madre a su familia?

Gerencia Oportuna vs. Reacción Táctica
Como estrategas, sabemos que la diferencia entre el éxito y el fracaso radica en la ejecución.
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Comunicación de Crisis: Informar que «va a llover» no es gestionar. Se requiere una comunicación asertiva que movilice y eduque. La saturación de boletines técnicos sin una guía de acción clara para el ciudadano común solo genera caos y desconfianza.
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Prevención vs. Asistencialismo: Es infinitamente más barato y ético invertir en drenaje pluvial real y ordenamiento territorial que en operativos de emergencia post-desastre. La verdadera gerencia se demuestra antes de que caiga la primera gota, no en la foto entregando colchones sobre el lodo.
Eslabón Roto: Inoperancia Municipal y Análisis-Parálisis del Estado
Caramba, requerimos señalar la inoperancia de los cabildos. Los ayuntamientos dominicanos se han convertido en espectadores de la tragedia, limitándose a reaccionar cuando el agua ya ha cubierto los sectores para luego colocar una carpa y comer chicharrones. Es una burla al pueblo.
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La Gestión del «Día a Día»: Un imbornal tapado por meses de negligencia y la permisividad de asentamientos en zonas de riesgo son decisiones administrativas que hoy cuestan vidas.
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Desconexión Institucional: La falta de articulación entre el Poder Ejecutivo y los gobiernos locales provoca una parálisis burocrática. Mientras las autoridades se traspasan la responsabilidad de quién debe limpiar una cañada o un drenaje, la población queda desamparada. La municipalidad no puede seguir siendo el punto ciego de la gestión de riesgos.
La Brecha de la Desigualdad
Nuestra vulnerabilidad en República Dominicana tiene rostro. El hacinamiento y la precariedad habitacional convierten cada fenómeno en una sentencia para los barrios marginados. La falta de una política de vivienda segura y un régimen de consecuencias para quienes permiten construcciones en zonas no urbanizables es una falla de gerencia que se traduce, sin matices, en pérdida de vidas humanas. Pregunto, qué hacemos con las calles inundadas y la planificación urbana pá cuándo?

Qué hacemos con la parte laboral y la educación? cuando miles de familias dejan a sus hijos en centros educativos para poder ir a trabajar, no todos tienen a una persona disponible para apoyar en estos momentos. Muchas empresas se preguntaron abrimos o no, muchos padres y madres de familia no pudieron presentarse a sus jornadas laborales, no había transporte, las calles colapsadas y demás.
Un Llamado a la Responsabilidad Institucional
Gestionar un país frente al cambio climático y su realidad geográfica no es una tarea de buena voluntad o caridad política; es una obligación técnica y humana. La profesionalización de los organismos de socorro debe ir acompañada de una rendición de cuentas estricta para los gestores municipales y estatales, que el pueblo pueda contar con garantías y que exista un regimen de consecuencia.
Cuando nuestras autoridades fallan en la prevención y se refugian en la «fuerza de la naturaleza» para justificar su inacción, el precio no se paga en presupuestos ni en deudas económicas; se paga en luto nacional y lo pagamos todos.
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