Por el Dr. Carlos Barrera, Ortopeda Traumatólogo
Muchas mujeres utilizan tacones como parte habitual de su día a día, sin saber que el uso continuo de este tipo de calzado puede predisponer a importantes alteraciones musculoesqueléticas.
Los tacones altos modifican la biomecánica natural del pie, aumentan el riesgo de esguinces de tobillo, generan dolores articulares y pueden afectar la columna y las rodillas debido a cambios en la distribución del peso corporal.
En condiciones normales, utilizando calzado plano, el cuerpo distribuye su peso de forma equilibrada:
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El antepié (metatarsianos y falanges) soporta alrededor del 43% del peso,
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Mientras que el mediopié y retropié absorben el 57% restante.
Pero con un tacón de 4 cm, este equilibrio se rompe: el antepié puede llegar a soportar hasta 75% del peso corporal. Esa sobrecarga, mantenida en el tiempo, contribuye a dolor, deformidades y problemas articulares.
Para reducir riesgos y cuidar la salud musculoesquelética, se recomienda:
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Usar tacones de hasta 4 cm de altura,
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Preferir puntas anchas o plataformas corridas,
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Evitar tacones en niñas y adolescentes menores de 16 años,
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No utilizar zapatos completamente planos (“flats”); lo ideal es un calzado con al menos 2 cm de tacón.
Pequeños cambios en el tipo de calzado pueden marcar una diferencia significativa en la salud de tus pies, rodillas y columna. Proteger la biomecánica natural del cuerpo es clave para evitar lesiones y molestias a largo plazo.

