El Verdadero Costo Del Marketing Médico En República Dominicana: Más Allá De Una Tarifa Mensual

Columnas de Expertos Opinión

Por: Yesenia Barrios, Especialista en Marketing Digital

Hablar del costo del marketing médico en la República Dominicana va mucho más allá de una tarifa mensual o de un paquete de publicaciones en redes sociales. Implica analizar historia, formación, ética, responsabilidad profesional y, sobre todo, reputación, un activo crítico en el sector salud.

Una industria que no nació de la noche a la mañana

Antes de la pandemia, la República Dominicana no figuraba entre los países donde el marketing médico era entendido y utilizado como una herramienta estratégica dentro del sistema de salud. Mientras mercados como India, España, Estados Unidos y México ya integraban la promoción médica bajo criterios éticos, educativos y regulatorios claros, en nuestro país la presencia digital de médicos y clínicas era limitada y, en muchos casos, inexistente.

Mi primer acercamiento real al marketing médico ocurrió después de especializarme en marketing digital y neuromarketing. Fue entonces cuando conocí a quien considero, sin reservas, la verdadera pionera del marketing médico en la República Dominicana y mi mentora: Johanny Corona, con más de 15 años de experiencia en el sector. Esta mención no es casual. En los últimos años he observado cómo muchos seudoexpertos se adjudican ese título en espacios públicos, desconociendo el camino recorrido por quienes realmente construyeron esta industria desde sus cimientos.

El marketing médico como disciplina especializada

De la mano de Johanny no solo adquirí conocimientos técnicos, sino una visión profunda del marketing médico como disciplina especializada. Gracias a esa formación y a años de trabajo constante, me convertí en una de las primeras especialistas en marketing médico digital en el país. Ese posicionamiento no se construyó de la noche a la mañana ni exclusivamente desde una computadora.

Para hacer marketing médico real fue necesario entender qué busca el paciente, qué necesita comunicar el médico y, sobre todo, cómo educar al profesional de la salud. En aquel momento, eran pocos los médicos que comprendían el valor estratégico de una presencia digital bien gestionada.

Esto implicó aprender sobre experiencias del paciente, procesos diagnósticos, dinámicas de consultorios, arquitectura médica, retención de pacientes, flujos de atención y protocolos internos, entre muchos otros elementos propios del sector salud.

Formación continua: una exigencia, no un lujo

Mi trayectoria incluye innumerables horas en congresos y conferencias médicas, inauguraciones de clínicas, seguimiento diario a noticias del sector salud y conversaciones constantes con profesionales sanitarios. Sin temor a equivocarme, considero que esta base debería formar parte del currículo mínimo de cualquier profesional que maneje redes sociales en salud.

Una frase marcó desde el inicio el rumbo de mi agencia:

“El community manager que quiera trabajar con redes sociales de salud debe saber más de salud que de marketing digital.”

Esta premisa no se limita al community manager. Aplica también al diseñador gráfico, al creador de contenido y a todo el equipo involucrado en la comunicación médica.

El reto del video y la comunicación responsable

Con el auge del video como formato dominante, el rol de las agencias se vuelve aún más delicado. Hoy no se trata solo de producir contenido atractivo, sino de orientar al médico sobre qué es correcto y qué no comunicar.

El verdadero objetivo de la presencia digital de un profesional de la salud no es entretener, sino educar para convertir a los desconocidos en pacientes. Y eso solo se logra con criterio, formación y estrategia.

Sin embargo, en algunos casos, la comunicación médica en redes se ha desvirtuado por el mal uso de los canales digitales y por la peligrosa idea de que cualquier persona sin formación puede manejar la imagen de un médico o una clínica. Esto ha contribuido a que el marketing médico sea percibido como un servicio de bajo valor, cuando en realidad ocurre todo lo contrario.

Después de la pandemia: más demanda, más confusión

Tras la pandemia, la necesidad de presencia digital creció de manera exponencial. Con ello aumentó la demanda de servicios de marketing médico y surgieron nuevas agencias especializadas. Es en este punto donde surgen preguntas necesarias:

  • ¿Qué ofrece realmente una agencia que cobra tarifas mínimas mensuales?

  • ¿Cuenta con personal formado en marketing médico o solo en marketing digital general?

  • ¿Trabaja con estrategias personalizadas o utiliza plantillas genéricas sin análisis previo?

  • ¿Brinda acompañamiento en comunicación, tendencias y manejo de crisis?

  • ¿Tiene experiencia en relaciones públicas ante un error que puede afectar una reputación construida durante años?

Más allá de comparar precios, esta es una reflexión sobre a quién se le confía la marca, la imagen y el tono comunicacional de un profesional de la salud.

Likes no son pacientes

Si las redes de un médico se parecen a las de otro, si se pasa de tendencia en tendencia sin coherencia, o si se participa en modas que terminan banalizando al paciente, algo está fallando en la estrategia.

Los likes no son pacientes. Un video viral puede generar visualizaciones, pero no necesariamente consultas. La educación, la credibilidad y la coherencia sí convierten.

Este artículo es una reflexión personal sobre un servicio que con frecuencia es subvalorado y que, debido a malas prácticas, ha normalizado tarifas que no reflejan el trabajo de periodistas corporativos, redactores especializados, diseñadores, estrategas y asesores en comunicación y reputación.

Un llamado a la reflexión

Sirva también este texto como un agradecimiento sincero a mi mentora, a mi equipo y a todos los profesionales del sector salud que entienden la importancia de una comunicación responsable y estratégica.

La pregunta final es simple, pero poderosa:

¿Cuánto vale tu marca, tu reputación y tu posicionamiento en el mundo digital?

Porque en salud, el verdadero costo del marketing médico no se mide en pesos, sino en confianza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *