El tabaco daña más el corazón de las mujeres

Cardiología Columnas de Expertos Opinión Salud

Por el Dr. Samuel Ramos (Vicepresidente de la Fundación Dominicana de Obesidad y Prevención Cardiovascular — FUNDO)

El tabaco impacta de manera severa la salud cardiovascular de las mujeres y puede aumentar hasta en un 25 % más la posibilidad de padecer enfermedad cardiovascular en comparación con los hombres.

En los últimos años se evidencia una tendencia en determinados grupos sociales de clase alta que involucra a mujeres aficionadas a fumar puros. Es importante asumir con claridad que se trata de un hábito que daña la salud y que, lejos de ser una moda, representa un riesgo real para el corazón.

El tabaco: un daño que va más allá de lo cardiovascular

Fumar tabaco se asocia a múltiples consecuencias, entre ellas infertilidad, menopausia precoz, envejecimiento prematuro y cáncer de pulmón. Además, puede existir una mayor vulnerabilidad biológica y una dependencia psicológica que dificulta abandonar el hábito.

En el embarazo, fumar implica graves riesgos para el feto y el futuro bebé, por lo que la prevención y la orientación oportuna resultan fundamentales.

La presión social no elimina el riesgo

La mujer que fuma probablemente sabe que esta práctica afecta su salud, especialmente la cardiovascular, pero puede mantenerla por moda, por pertenecer a ciertos grupos sociales o por búsqueda de validación en redes.

Aun cuando existan diversas motivaciones, es esencial tener presente que el tabaco no es un detalle “estético” o social: sus consecuencias son acumulativas y pueden expresarse con el tiempo en eventos severos.

Una de las principales causas de muerte evitable

El consumo de tabaco y sus derivados es señalado como la principal causa de muerte evitable en el mundo, cobrando la vida de más de 8 millones de personas cada año, incluyendo más de 100 mil niños expuestos al humo o productos consumidos por adultos cercanos.

¿Por qué el daño puede ser más severo en mujeres?

El tabaco afecta la salud de las mujeres de manera diferente a como lo hace en los hombres. En términos cardiovasculares, fumar aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares entre dos y cuatro veces.

Seguir fumando a lo largo de la vida puede reducir la esperanza de vida entre 11 y 12 años.

Además, el tabaco daña el corazón a través de varios mecanismos: la nicotina eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial, mientras el monóxido de carbono, un gas nocivo presente en el humo, reduce la disponibilidad de oxígeno, aumentando la carga de trabajo del sistema cardiovascular.

Una decisión que protege vida y futuro

Abandonar el tabaco es una de las acciones más efectivas para reducir riesgo cardiovascular y proteger la salud integral de la mujer. El corazón no negocia con modas: responde a hábitos, exposición y tiempo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *