¿Por qué dormir mal afecta al cerebro?
Dormir bien no solo te ayuda a sentirte descansado; también podría ser una de las claves para mantener tu cerebro joven y saludable. En los últimos años, múltiples estudios científicos han encontrado una relación entre el mal sueño, el deterioro cognitivo y la acumulación de proteínas dañinas como la beta-amiloide, una de las principales responsables del desarrollo del Alzheimer.
El cerebro que no descansa, no se limpia
Durante el sueño profundo, el cerebro activa el llamado sistema glinfático, una red encargada de eliminar los desechos que se acumulan durante el día —entre ellos la beta-amiloide y la tau, proteínas que en exceso pueden interferir con la comunicación neuronal.
Cuando el descanso es insuficiente o interrumpido, este sistema no cumple su función con eficacia. Con el tiempo, esa acumulación puede favorecer procesos inflamatorios y alterar la estructura cerebral.
Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) mostró que una sola noche sin dormir aumentó significativamente los niveles de beta-amiloide en regiones como el hipocampo y el tálamo, áreas clave para la memoria y el aprendizaje (Shokri-Kojori et al., 2018).
De igual modo, un análisis del UK Biobank (Li et al., 2023) encontró que tanto dormir menos de seis horas como dormir más de nueve se relacionaba con menor volumen cerebral y peor integridad de la sustancia blanca, indicadores de envejecimiento cerebral acelerado.
Insomnio y Alzheimer: una conexión compleja
Aunque los científicos advierten que el sueño deficiente no causa directamente el Alzheimer, sí parece ser un factor de riesgo modificable.
Una revisión reciente publicada en BMC Geriatrics (Xu et al., 2024) halló que las personas con menor calidad o cantidad de sueño presentaban mayores niveles de beta-amiloide cerebral, aunque el grado de asociación variaba entre estudios. Además, investigaciones de Neurology (Kaufmann et al., 2023) muestran que los adultos que duermen poco o mal tienden a desarrollar mayor volumen de lesiones en la sustancia blanca y peor rendimiento cognitivo con los años.
La hipótesis más aceptada es que, al dormir mal, el cerebro no logra “limpiarse” correctamente. Este proceso de acumulación silenciosa podría, con el tiempo, facilitar el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Dormir bien: una inversión en tu salud cerebral
La buena noticia es que cuidar el sueño está en nuestras manos. Los especialistas recomiendan:
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Mantener un horario regular para acostarse y levantarse.
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Evitar pantallas, cafeína y comidas pesadas antes de dormir.
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Dormir entre 6 y 8 horas por noche, de manera continua.
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Consultar a un especialista si hay ronquidos fuertes, pausas respiratorias o insomnio persistente.
Dormir bien no es un lujo: es una necesidad biológica. Cada noche, mientras descansamos, el cerebro realiza un trabajo silencioso de limpieza, reparación y consolidación de recuerdos. Interferir con ese proceso puede tener consecuencias que se acumulan con los años.
En definitiva, el sueño es uno de los pilares de la salud cerebral —y posiblemente, una de las mejores estrategias para mantener alejadas las enfermedades neurodegenerativas.
