Havi Nguyen fundó Abby Care a los 21 años para transformar el cuidado de familiares en un empleo remunerado. Cinco años después, su empresa opera en ocho estados de Estados Unidos y atrae a importantes inversionistas del sector tecnológico.
InfoSaludRD/ Internacionales.– ¿Y si cuidar a un familiar enfermo o con discapacidad pudiera convertirse en un empleo remunerado? Esa fue la pregunta que inspiró a Havi Nguyen, una joven emprendedora que, con apenas 21 años, fundó Abby Care, una empresa estadounidense de atención domiciliaria que actualmente alcanza una valoración de US$225 millones.
La compañía, creada en 2021, propone un modelo que reconoce económicamente una labor que millones de personas realizan sin recibir un salario: cuidar a hijos, padres, parejas u otros familiares que necesitan asistencia permanente.
De acuerdo con información publicada por Forbes, Abby Care opera en ocho estados estadounidenses, incluidos Colorado, Pensilvania, Nueva Jersey y Florida. La empresa registró ingresos de US$15 millones en 2025 y ha conseguido US$45 millones en financiamiento de inversionistas como Sequoia Capital, Thrive Capital y Khosla Ventures.

¿Cómo funciona Abby Care y quién paga a los familiares?
El modelo aprovecha programas públicos de Medicaid que, bajo determinadas condiciones y según la legislación de cada estado, permiten remunerar a familiares que cuidan a personas elegibles con necesidades de asistencia prolongada.
Abby Care facilita la capacitación de estos cuidadores, los ayuda a obtener las certificaciones correspondientes y los incorpora a su equipo de trabajo.
Una vez contratados, reciben un salario por proporcionar los cuidados autorizados, mientras la compañía gestiona los aspectos administrativos y coordina el acompañamiento profesional.
De esta manera, personas que anteriormente debían abandonar o reducir sus empleos para atender a un ser querido pueden acceder a una alternativa de ingresos sin dejar de participar en su cuidado.
El programa no significa que cualquier persona pueda recibir dinero automáticamente por cuidar a un familiar. La remuneración depende de los requisitos de Medicaid, la elegibilidad del paciente, la formación del cuidador y las normas del estado donde reside.

Tecnología para profesionalizar el cuidado en casa
Uno de los elementos que diferencia a Abby Care es la integración de tecnología en la atención domiciliaria.
La empresa utiliza una plataforma digital que permite registrar las horas trabajadas, mantener documentación relacionada con la atención y facilitar la comunicación entre cuidadores y profesionales sanitarios.
También ofrece herramientas de inteligencia artificial para apoyar consultas y procesos administrativos, además de capacitación presencial y virtual.
El objetivo es que el cuidado familiar deje de ser una responsabilidad informal y se convierta en una actividad organizada, supervisada y remunerada.
La compañía cuenta, además, con personal de enfermería que participa en la elaboración y seguimiento de los planes de atención de los pacientes.

Una idea que nació de una experiencia personal
Nguyen creció en una familia de inmigrantes vietnamitas en Texas y conoció desde temprana edad las dificultades que enfrentan los hogares de bajos ingresos para acceder a servicios de salud.
Su experiencia con Medicaid y su trabajo posterior en el sector sanitario le permitieron identificar un problema: muchas familias necesitan asistencia domiciliaria, pero tienen dificultades para encontrar cuidadores disponibles y económicamente accesibles.
En lugar de depender exclusivamente de contratar personas externas, decidió aprovechar una fuerza laboral que ya existía dentro de los propios hogares.
Así nació Abby Care, cuyo crecimiento ha despertado el interés de importantes fondos de inversión.

Una startup que podría convertirse en unicornio
Con una valoración de US$225 millones y US$45 millones recaudados, Abby Care figura entre las empresas emergentes que Forbes considera con potencial para alcanzar una valoración de US$1,000 millones.
En el mundo de las startups, alcanzar esa cifra permite obtener la denominación de unicornio.
Sin embargo, ese objetivo todavía no se ha materializado. La empresa deberá continuar expandiendo sus operaciones, mantener la calidad de los servicios y adaptarse a las regulaciones de los programas públicos de salud.
¿Qué lección deja este modelo para República Dominicana?
La experiencia de Abby Care abre una conversación importante para el sector sanitario dominicano: ¿cómo reconocer y apoyar a las familias que asumen el cuidado prolongado de personas con discapacidad, enfermedades crónicas o dependencia funcional?
En muchos hogares, esta responsabilidad recae principalmente en familiares que deben reorganizar su vida laboral, económica y personal para garantizar la atención de un ser querido.
Aunque el sistema de financiamiento estadounidense es diferente al dominicano, la propuesta muestra cómo la capacitación, la supervisión profesional y las herramientas digitales pueden contribuir a desarrollar nuevos modelos de atención domiciliaria.
También plantea oportunidades para prestadores de servicios de salud, aseguradoras, empresas tecnológicas y profesionales de enfermería interesados en mejorar la continuidad de la atención fuera de los hospitales.
La historia de Havi Nguyen demuestra que innovar en salud no siempre significa inventar un medicamento o desarrollar un dispositivo médico. En ocasiones, la innovación consiste en reconocer una necesidad existente y encontrar una manera más organizada, sostenible y humana de atenderla.

