Entender la obesidad: el primer paso hacia una vida más saludable

Columnas de Expertos Opinión

Por Dr. Raúl Ubiñas
Especialista en Cirugía Bariátrica y Metabólica

La obesidad constituye un problema de salud pública y una condición clínica de carácter crónico y multifactorial. En la práctica médica, se observa con frecuencia que los pacientes enfrentan dificultades para lograr una reducción de peso sostenida únicamente con cambios conductuales, lo cual no debe interpretarse como falta de disciplina. La obesidad involucra mecanismos biológicos complejos —genéticos, hormonales y metabólicos— y requiere un abordaje diagnóstico y terapéutico integral.

La Organización Mundial de la Salud reconoce la obesidad como una enfermedad. En consecuencia, su tratamiento debe enfocarse no solo en el peso corporal, sino en la reducción del riesgo cardiometabólico, la prevención de complicaciones y la mejora de la calidad de vida.

Impacto clínico y comorbilidades asociadas

La obesidad suele asociarse a múltiples condiciones que incrementan la carga de enfermedad, entre ellas:

  • Diabetes mellitus tipo 2

  • Hipertensión arterial

  • Apnea obstructiva del sueño

  • Dolor osteoarticular y limitación funcional

Por tanto, el manejo de la obesidad persigue objetivos clínicos amplios: control metabólico, reducción de complicaciones y mejora de la capacidad funcional.

Evaluación: más allá del peso corporal

En la evaluación clínica se consideran diversos indicadores, dado que el peso aislado no refleja por sí mismo el riesgo. Entre los parámetros más utilizados se incluyen:

Índice de Masa Corporal (IMC)

El IMC orienta la clasificación del exceso de peso y ayuda a estimar riesgo:

  • Sobrepeso: etapa de riesgo inicial en la que se recomienda intervención temprana.

  • Obesidad grado I y II: aumento del riesgo de complicaciones cardiometabólicas y mecánicas.

  • Obesidad grado III: riesgo significativamente elevado, con mayor probabilidad de comorbilidades y afectación funcional.

Circunferencia de cintura

La adiposidad abdominal se asocia a mayor riesgo cardiovascular y metabólico. Por ello, la distribución del tejido adiposo forma parte esencial del análisis clínico.

Opciones terapéuticas: escalera de tratamiento

El manejo de la obesidad puede comprender distintos niveles terapéuticos, indicados según el IMC, el exceso de peso, la presencia de comorbilidades y la respuesta a tratamientos previos. No obstante, existe una base obligatoria para todo plan terapéutico:

Modificación del estilo de vida (alimentación y actividad física).
Sin estos componentes no se logra una reducción de peso sostenida, independientemente de la intervención elegida.

Primer escalón: tratamiento médico

Corresponde al manejo clínico integral e incluye:

  • Plan nutricional estructurado y supervisado

  • Programa de actividad física con entrenamiento de resistencia

  • Intervención psicoemocional cuando se requiera

  • Terapia farmacológica como apoyo, cuando esté indicada

En la práctica actual, se utilizan fármacos como los análogos del GLP-1, entre ellos Saxenda, Ozempic y Mounjaro, siempre bajo evaluación médica individualizada. El objetivo es lograr una pérdida de peso progresiva, segura y metabólicamente favorable.

Segundo escalón: tratamiento endoscópico

Incluye procedimientos mínimamente invasivos, tales como:

  • Balón gástrico

  • Plicatura endoscópica

Su indicación es selectiva y, generalmente, se reserva para pacientes con sobrepeso u obesidad grado I, dependiendo del caso clínico y metas terapéuticas.

Tercer escalón: cirugía metabólica

Cuando el paciente cumple criterios y el manejo médico no ha sido suficiente para proteger la salud, se considera el tratamiento quirúrgico. En la actualidad, procedimientos como la manga gástrica se realizan con alta frecuencia, junto con otras alternativas como el bypass gástrico, SADI-S y procedimientos de bipartición, según evaluación clínica.

La cirugía no constituye un “primer paso”, sino una herramienta terapéutica que se indica con criterios médicos, en el contexto de riesgo metabólico y comorbilidades.

Criterios generales para considerar cirugía

La cirugía se valora cuando:

  • El exceso de peso incrementa significativamente el riesgo para la vida o la salud.

  • Existen comorbilidades relevantes (por ejemplo, diabetes tipo 2) que requieren un control más efectivo.

  • El riesgo del peso y sus complicaciones supera el riesgo del procedimiento, tras evaluación integral.

La obesidad requiere un abordaje clínico serio, continuo y basado en evidencia. Existen estrategias efectivas —médicas, endoscópicas y quirúrgicas— que deben indicarse de forma individualizada, con acompañamiento profesional y metas realistas.

El primer paso es comprender la condición, evaluar el riesgo y diseñar un plan terapéutico integral orientado a salud y sostenibilidad.

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