Vapear no es inocente: lo que médicos ven en emergencias

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Un adolescente llega a emergencias con dificultad para respirar, tos, dolor o presión en el pecho. Cuando el médico comienza a investigar sus antecedentes, aparece un dato que el paciente o su familia quizá no consideraban importante: usa vape.

La escena preocupa a los profesionales de emergencias porque detrás de los sabores dulces, los diseños discretos y la percepción de que vapear es menos peligroso puede existir una exposición a nicotina y otras sustancias capaces de afectar el organismo.

Los cigarrillos electrónicos no producen simplemente “vapor de agua”. Calientan un líquido y generan un aerosol que se inhala hacia los pulmones. Ese aerosol puede contener nicotina, partículas ultrafinas, compuestos orgánicos volátiles, sustancias potencialmente cancerígenas y metales como níquel, estaño y plomo. CDC

Para médicos que reciben pacientes en emergencias, entender esta diferencia resulta fundamental.

¿Qué le hace el vape a los pulmones?

Cada inhalación lleva el aerosol directamente al sistema respiratorio. Las partículas pequeñas pueden alcanzar zonas profundas de los pulmones y algunas sustancias presentes en los cigarrillos electrónicos tienen capacidad irritante. CDC

Centro Médico Docente Siglo 21 — UCNE

En un usuario pueden presentarse síntomas respiratorios como tos, falta de aire o molestias en el pecho. Cuando existe dificultad respiratoria importante, el antecedente de vapeo es información que el paciente debe comunicar al personal médico.

Una de las complicaciones más conocidas es EVALI, siglas en inglés para lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos o productos de vapeo.

Pero aquí es importante hacer una precisión.

EVALI adquirió especial relevancia durante el brote registrado en Estados Unidos en 2019 y 2020. Los CDC relacionaron fuertemente aquel brote con productos de vapeo que contenían THC, particularmente de fuentes informales, y con acetato de vitamina E. Por eso, no debe presentarse EVALI como una consecuencia inevitable de utilizar cualquier vape.

Eso tampoco convierte al vapeo convencional en inocuo. Los CDC advierten que el aerosol puede contener sustancias potencialmente perjudiciales y que todavía se investigan muchos de sus efectos a largo plazo.

 

El cerebro adolescente es especialmente vulnerable

Aquí aparece una de las principales preocupaciones para pediatras, emergenciólogos y otros profesionales que atienden adolescentes.

La mayoría de los cigarrillos electrónicos contiene nicotina, una sustancia altamente adictiva.

El cerebro continúa desarrollándose aproximadamente hasta los 25 años. Durante la adolescencia, la exposición a nicotina puede afectar áreas relacionadas con atención, aprendizaje, estado de ánimo y control de los impulsos. Los jóvenes, además, pueden desarrollar signos de dependencia con rapidez, incluso antes de convertirse en consumidores diarios. CDC

Esto ayuda a entender por qué el vapeo no debe analizarse solamente como una conducta pasajera.

Un adolescente puede comenzar por curiosidad o por los sabores y terminar desarrollando dependencia a la nicotina.

“No fuma cigarrillos” no significa “no consume nicotina”

Algunos dispositivos pueden administrar cantidades importantes de nicotina. La American Heart Association señala que un cigarrillo electrónico puede contener tanta o incluso más nicotina que un paquete de cigarrillos, aunque la cantidad varía ampliamente según el dispositivo y el producto. American Heart Association

Por eso, contar simplemente cuántas veces una persona “jala” del vape no permite calcular con precisión la dosis de nicotina que recibió.

El tipo de dispositivo, concentración del líquido, duración de las inhalaciones y frecuencia de uso modifican considerablemente la exposición.

¿Qué ocurre con el corazón?

Los efectos tampoco se limitan al aparato respiratorio.

La nicotina activa el sistema nervioso simpático y puede aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, además de producir cambios en los vasos sanguíneos. www.heart.org

Estudios en adultos jóvenes han observado aumentos agudos de la frecuencia cardíaca y la presión arterial después del uso de cigarrillos electrónicos, además de alteraciones en parámetros relacionados con la función vascular. American Heart Association

La evidencia sobre las consecuencias cardiovasculares de décadas de vapeo todavía continúa desarrollándose, precisamente porque estos productos son relativamente recientes.

Eso significa que sería incorrecto afirmar que todos los jóvenes que vapean desarrollarán hipertensión, arritmias o enfermedad cardiovascular. Lo que sí conocemos es que la nicotina y diferentes componentes del aerosol producen efectos cardiovasculares que no deben considerarse inocuos. American Heart Association

Los sabores no hacen que el aerosol sea seguro

“Mango”, “fresa”, “menta” o “frutas” pueden hacer que el producto parezca menos relacionado con el tabaco tradicional.

Pero sabor agradable no equivale a seguridad pulmonar.

Una sustancia que puede utilizarse de manera segura en alimentos no necesariamente tiene el mismo comportamiento cuando es calentada e inhalada. Los pulmones procesan las sustancias de forma diferente al sistema digestivo, advierten los CDC.

Los sabores también pueden aumentar el atractivo de estos productos entre adolescentes y jóvenes.

¿Cuándo un joven que vapea debe acudir a emergencias?

Hay síntomas que no deberían minimizarse después del uso de un cigarrillo electrónico.

Una dificultad importante para respirar, dolor en el pecho, alteración marcada del estado de conciencia, convulsiones o un deterioro rápido del estado general justifican una evaluación médica urgente.

La exposición aguda a cantidades elevadas de nicotina también puede provocar toxicidad.

En emergencias, informar al médico que el paciente vapea puede aportar una pieza importante de la historia clínica.

También importa decir qué producto utilizó, cuándo lo utilizó y, si se conoce, qué sustancia contenía.

Una pregunta que debería formar parte de la consulta

Durante años, preguntar “¿fumas?” era suficiente para orientar parte del riesgo asociado al consumo de tabaco.

Hoy puede no serlo.

Especialmente cuando se atienden adolescentes y adultos jóvenes, preguntar específicamente por cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros productos con nicotina puede descubrir una exposición que el paciente no identifica como tabaquismo.

Para los profesionales sanitarios, hablar del vapeo sin exageraciones también es importante. El mensaje no necesita recurrir al miedo.

La evidencia disponible permite decir algo mucho más sencillo:

el aerosol del vape no es agua, la mayoría de estos productos contiene nicotina y vapear no es una práctica inocua, especialmente durante la adolescencia.

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