Un debate sobre la seguridad social dominicana necesita incorporar a quienes prestan, financian y reciben los servicios.
La ausencia de médicos, PSS, propietarios de clínicas, pacientes y organizaciones sociales limita la oportunidad de analizar las fallas que todavía arrastra el sistema.
RD Debate y la seguridad social: el costo de debatir sin médicos, clínicas, pacientes y sociedad civil.
Los profesionales que hemos sido testigos de la implementación y desarrollo del sistema de salud y de seguridad social dominicano tenemos claro que el sistema inicio con baches, que era un piloto y que sería revisado un año después. Todos Sabemos que eso no ocurrió, sin embargo para hablar de una reforma de la seguridad social en República Dominicana implica mucho más que discutir pensiones, sostenibilidad financiera, AFP y ARS. Significa analizar si el sistema está cumpliendo con el propósito para el cual fue concebido y, especialmente, escuchar a quienes experimentan diariamente sus fortalezas y deficiencias.
El segundo episodio de RD Debate abrió una conversación necesaria sobre el Sistema Dominicano de Seguridad Social, por lo que felicitamos a todo el equipo de producción y a los que hicieron posible el encuentro. Sin embargo, desde una perspectiva de mercadeo, comunicación estratégica y relaciones públicas, existe una pregunta inevitable: ¿puede construirse un verdadero debate nacional sobre salud sin una representación suficientemente amplia de las clínicas y demás Prestadoras de Servicios de Salud (PSS), los médicos, los pacientes y la sociedad civil?
La respuesta tiene implicaciones que van más allá de la organización de un panel. Se relaciona directamente con la credibilidad, legitimidad y posicionamiento de una plataforma que aspira a promover una discusión plural sobre los grandes problemas nacionales.

Un sistema que todavía arrastra deudas estructurales
La seguridad social dominicana no puede analizarse únicamente desde lo que establece el modelo en teoría. También debe evaluarse desde lo que recibe el ciudadano cuando necesita atención.
Entre los temas que merecen formar parte de una discusión más amplia está el desarrollo incompleto del modelo de atención primaria previsto durante la construcción e implementación del sistema. La ausencia o insuficiente consolidación de una verdadera puerta de entrada basada en atención primaria ha sido durante años uno de los asuntos pendientes del sistema sanitario.
Esta deficiencia no es menor. La atención primaria debía contribuir a organizar la entrada de los ciudadanos al sistema, fortalecer la prevención, detectar enfermedades oportunamente y reducir la presión sobre consultas especializadas, emergencias y hospitalizaciones.
Cuando ese primer nivel no funciona con la capacidad y articulación necesarias, el sistema termina reaccionando ante la enfermedad en lugar de invertir suficientemente en prevenirla.
Por eso, más que afirmar que el Sistema Dominicano de Seguridad Social “no funciona”, resulta más preciso reconocer que todavía no funciona al cien por ciento de las capacidades y objetivos con los que fue concebido.
Y esa diferencia es importante.
Existen servicios que funcionan y millones de prestaciones que se realizan, pero también permanecen deficiencias estructurales que afectan a pacientes, médicos y prestadores y que deben ser enfrentadas en cualquier proceso serio de reforma.

Las clínicas no pueden quedar fuera de la conversación
Las clínicas y demás PSS son quienes convierten una cobertura financiera en una atención médica real.
Cuando un paciente llega a una emergencia, necesita hospitalización, se realiza una cirugía o requiere un estudio diagnóstico, existe detrás una estructura que debe pagar médicos, enfermeras, medicamentos, energía, tecnología, equipos, mantenimiento, insumos y cientos de costos operativos.
Sin embargo, representantes del sector prestador han cuestionado durante años los retrasos en los pagos, las tarifas y el impacto de las glosas aplicadas a servicios previamente ofrecidos.
Desde una perspectiva empresarial, una clínica puede tener facturación y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades de flujo de efectivo si el dinero correspondiente a servicios ya prestados tarda demasiado tiempo en ingresar.
Aquí aparece una de las preguntas que RD Debate podría colocar sobre la mesa: ¿quién financia realmente el tiempo que transcurre entre la prestación de un servicio y su pago?
Si son las PSS las que deben asumir temporalmente esos costos mientras esperan el pago de las ARS, entonces existe un fenómeno financiero que merece ser medido, documentado y explicado a la sociedad.

Las “glosas asesinas” y una discusión que necesita datos
En determinados círculos médicos y prestadores se utiliza la expresión “glosas asesinas” para describir el efecto que pueden producir las objeciones, débitos o rechazos de facturación sobre la liquidez de profesionales y establecimientos.
La expresión es fuerte y refleja el nivel de frustración existente en parte del sector.
Pero una discusión nacional responsable debería convertir esa denuncia en información verificable.
¿Cuánto facturan anualmente las PSS a las ARS? ¿Qué porcentaje es glosado? ¿Cuánto tarda en promedio una ARS en pagar? ¿Cuántas glosas son posteriormente revertidas? ¿Qué cantidad permanece pendiente después de 30, 60, 90 o 120 días?
Esas cifras permitirían determinar la verdadera dimensión del problema.
Porque si médicos o establecimientos están esperando más de 120 días por determinados servicios ya prestados, no estamos únicamente frente a un inconveniente administrativo: estamos hablando de capital de trabajo, sostenibilidad empresarial y capacidad para continuar prestando servicios.
El médico también necesita un asiento
Los profesionales de la medicina constituyen otro eslabón indispensable.
Son ellos quienes diagnostican, operan, tratan y acompañan al paciente, pero también deben desenvolverse dentro de esquemas de honorarios, autorizaciones, auditorías, tarifas y procesos de pago.
Por eso, hablar de la sostenibilidad financiera de la seguridad social sin preguntar por la sostenibilidad económica del ejercicio médico deja incompleta la conversación.
Las denuncias sobre honorarios insuficientes, glosas y retrasos prolongados en los pagos necesitan ser escuchadas y contrastadas frente a los argumentos y datos de las ARS.
El objetivo no debería ser convertir el debate en una confrontación entre médicos y aseguradoras, sino colocar evidencia frente a evidencia.

¿Y dónde queda el ciudadano de a pie?
Esta probablemente sea la ausencia más importante.
El ciudadano es quien finalmente experimenta el sistema.
Es quien aporta, paga, cotiza y espera que cuando llegue el momento de necesitar atención exista una cobertura que responda.
Pero la experiencia del usuario puede incluir procesos de autorización, copagos, diferencias, límites de cobertura, trámites administrativos y gastos que terminan saliendo directamente del presupuesto familiar.
También debe revisarse la cobertura destinada a medicamentos ambulatorios y si responde realmente al costo actual de los tratamientos. Cuando una cobertura tiene límites y no es acumulativa, el impacto debe analizarse desde la realidad económica de una familia que enfrenta una enfermedad crónica o necesita varios medicamentos durante el año.
Aquí el debate deja de ser financiero para convertirse en profundamente humano.
¿Qué ocurre con el dominicano que sale de una consulta con una receta y no tiene dinero para comprarla?
Ese ciudadano puede aparecer estadísticamente como afiliado y cubierto, pero su experiencia concreta con el sistema puede ser muy diferente.
Tener un seguro no necesariamente significa tener acceso efectivo a todo lo que se necesita.
Probablemente este ciudadano no se medique, no acoja un tratamiento a tiempo y se ve en la disyuntiva si compra alimentos o medicinas.
El verdadero indicador no es afiliación, sino acceso
Desde el mercadeo de servicios existe una diferencia fundamental entre promesa y experiencia.
Una organización puede comunicar una gran propuesta de valor, pero si la experiencia del consumidor no coincide con esa promesa aparece una brecha de confianza.
Algo similar ocurre con la seguridad social.
No basta con medir cuántas personas están afiliadas. También necesitamos conocer cuántas reciben oportunamente los servicios que necesitan, cuánto deben pagar de su bolsillo, cuánto esperan por una autorización, cuántos medicamentos pueden adquirir con su cobertura y cuáles procedimientos administrativos terminan convirtiéndose en barreras.
Ese debería ser uno de los grandes indicadores de éxito del sistema: acceso efectivo.
No se trata de demonizar a las ARS
Una conversación responsable tampoco debe partir de la premisa de que un solo actor es responsable de todas las deficiencias.
Las ARS deben estar en la mesa precisamente porque necesitan explicar cómo administran el riesgo, por qué existen determinados procesos de autorización y auditoría, cómo funcionan las glosas y cuáles son sus tiempos reales de pago.
Las autoridades deben explicar las debilidades regulatorias.
Las PSS deben presentar sus números.
Los médicos deben documentar sus experiencias.
Y los pacientes deben contar qué sucede cuando intentan utilizar la cobertura por la que pagan.
Eso es un debate.
No seis personas coincidiendo necesariamente sobre un diagnóstico, sino actores con intereses y experiencias diferentes confrontando información delante de la ciudadanía.
RD Debate tiene una extraordinaria oportunidad
Desde el punto de vista de mercadeo y relaciones públicas, la ausencia de determinados sectores en este episodio puede convertirse en una oportunidad de reposicionamiento.
RD Debate podría organizar una segunda entrega dedicada exclusivamente a la salud dentro de la seguridad social y sentar en una misma mesa a representantes de las ARS, clínicas y PSS, médicos, autoridades, organizaciones de pacientes y sociedad civil.
Incluso podría estructurarse alrededor de una pregunta poderosa:
“Seguridad social dominicana: ¿quién está pagando las fallas del sistema?”
Ese enfoque tendría alto valor comunicacional porque trasladaría la conversación institucional hacia la experiencia cotidiana.
Y permitiría discutir asuntos concretos: atención primaria, medicamentos, glosas, tarifas médicas, tiempos de pago, autorizaciones, copagos, sostenibilidad de las PSS y acceso efectivo de los afiliados.
Un sistema no puede reformarse escuchando solo una parte
La seguridad social dominicana necesita reformas, pero también necesita recuperar y fortalecer la confianza.
Para lograrlo, el ciudadano debe sentir que su experiencia importa.
El médico debe saber que su trabajo tiene valor y que sus reclamos pueden ser escuchados.
Las clínicas y PSS necesitan condiciones que les permitan mantener estructuras financieramente sostenibles para continuar prestando servicios.
Las ARS tienen derecho a explicar y defender técnicamente su papel.
Y las autoridades tienen la responsabilidad de garantizar que las reglas produzcan equilibrio entre todos los actores.
Desde las relaciones públicas, la conclusión es sencilla: una conversación gana legitimidad cuando incorpora las voces que pueden cuestionarla.
RD Debate abrió una puerta importante. Ahora tiene la oportunidad de abrirla todavía más.
Porque el gran debate de la seguridad social no debería ser únicamente cuánto dinero mueve el sistema, sino cuánto de ese sistema se transforma realmente en salud para el dominicano de a pie.
Y mientras exista un ciudadano que después de cotizar tenga que salir de una consulta preguntándose cómo conseguirá el dinero para comprar su receta, habrá preguntas que el sistema todavía necesita responder.
Si usted llegó hasta gracias por leerme. Le invito a ver el Debate RD: https://www.youtube.com/watch?v=dEozgOsa1Ho

Sobre Johanny Corona:
Johanny Corona es mercadóloga, consultora y especialista en marketing médico, comunicaciones y relaciones públicas, con una trayectoria de más de 20 años vinculada al sector salud en República Dominicana. Ha desarrollado estrategias de posicionamiento, reputación, comunicación y comercialización para médicos, centros de salud y marcas del sector, además de participar en proyectos especializados de comunicación sanitaria. Su experiencia combina mercadeo estratégico, relaciones públicas y conocimiento del ecosistema de salud, con un enfoque orientado a fortalecer la relación entre pacientes, profesionales, prestadores y marcas.
Información de contacto:
Celular 809.852.4444 y correo serviciosjcorona@gmail.com




