
Por: Dra. María Matos Terrero, Nutricionista, Obesidad, Nutri-Embarazo, Nutrición Bariátrica y Docente
La obesidad representa uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, con una creciente prevalencia en mujeres en edad media y avanzada. Durante la menopausia, los cambios endocrinos propios de esta etapa influyen en múltiples procesos metabólicos que favorecen el incremento de la adiposidad corporal.
Diversos estudios han demostrado que la reducción de los niveles de estrógenos contribuye a cambios en la distribución de la grasa, aumento de la grasa visceral y alteraciones en el metabolismo de la glucosa y los lípidos. Estos factores aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular.

Cambios fisiológicos y metabólicos en la menopausia
La menopausia implica una serie de modificaciones hormonales que repercuten en la composición corporal y en la regulación energética, disminuyendo la tasa metabólica basal y causando:
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Incremento de la acumulación de grasa visceral.
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Pérdida progresiva de masa muscular (sarcopenia).
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Alteraciones en la sensibilidad a la insulina.
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Cambios en la regulación del apetito y el gasto energético.
Estos procesos contribuyen a un balance energético positivo que facilita el aumento de peso si no se adoptan medidas preventivas.

Obesidad abdominal y riesgo cardiometabólico
Durante la menopausia se observa una tendencia clara hacia la acumulación de grasa central o abdominal. Este tipo de adiposidad se relaciona estrechamente con el desarrollo de síndrome metabólico, dislipidemia, resistencia a la insulina y mayor riesgo cardiovascular.
La grasa visceral es metabólicamente activa y produce mediadores inflamatorios que pueden afectar el metabolismo sistémico, incrementando la probabilidad de desarrollar complicaciones metabólicas a largo plazo.

Estrategias de prevención y manejo
El abordaje de la obesidad en la mujer menopáusica debe ser integral, incluyendo intervenciones nutricionales, actividad física y educación en salud.
1. Alimentación saludable
Una alimentación equilibrada es fundamental para el control del peso y la prevención de enfermedades metabólicas. Se recomienda:
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Incrementar el consumo de frutas, verduras, legumbres y alimentos ricos en fibra.
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Priorizar proteínas de alta calidad para preservar la masa muscular.
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Reducir el consumo de azúcares simples y alimentos ultraprocesados.
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Incluir grasas saludables como aceite de oliva, frutos secos y pescado.
2. Actividad física
El ejercicio regular contribuye a mejorar la composición corporal y la sensibilidad a la insulina. Se sugiere combinar:
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Actividad aeróbica moderada.
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Ejercicios de fuerza para mantener la masa muscular.
3. Educación y acompañamiento profesional
El seguimiento por profesionales de la salud permite desarrollar estrategias individualizadas y sostenibles que favorezcan la adherencia a cambios en el estilo de vida.

Enfoque integral de la salud femenina
La menopausia debe entenderse como una etapa natural del ciclo de vida y no como una condición patológica. Promover estilos de vida saludables y fortalecer la educación nutricional permite mejorar la calidad de vida de las mujeres durante este periodo.
Más que centrarse exclusivamente en la pérdida de peso, el enfoque debe orientarse hacia la salud metabólica, el bienestar físico y el equilibrio emocional, favoreciendo una vida activa y saludable.
Conclusión
La menopausia se asocia con cambios hormonales que pueden favorecer el desarrollo de obesidad y aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas. Sin embargo, mediante estrategias adecuadas de alimentación, actividad física y educación en salud, es posible prevenir y manejar estos cambios, promoviendo una mejor calidad de vida en esta etapa.
La menopausia es una transición natural que nos recuerda que cada etapa de la vida tiene su belleza.
Perfil Profesional: Dra. María Matos Terrero
La Dra. María Matos Terrero es una destacada médica especialista en nutrición clínica y salud pública con una sólida formación académica y una amplia trayectoria enfocada en el bienestar metabólico, la prevención de la obesidad y la salud integral de la mujer.
Su práctica se rige por un enfoque integral de la salud, priorizando la salud metabólica, el bienestar físico y el equilibrio emocional por encima de la simple pérdida de peso. A través de su experiencia clínica y académica, impulsa estrategias de prevención, educación nutricional y cambios sostenibles en el estilo de vida, acompañando a los pacientes —con especial énfasis en etapas de transición vital como la menopausia— hacia una vida más saludable y activa.

