Vacuna contra el VPH: clave para prevenir cáncer de cuello uterino

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El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la principal causa del cáncer de cuello uterino, uno de los más frecuentes en mujeres a nivel mundial. Especialistas destacan que la vacunación temprana y el tamizaje regular son las herramientas más efectivas para prevenir y detectar a tiempo esta enfermedad.

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El Virus del Papiloma Humano (VPH) no es un factor secundario, sino la causa principal del cáncer de cuello uterino. Según explicó el doctor Francis Aquino, ginecólogo oncólogo de Médico Express, más del 99 % de los casos están asociados a infecciones persistentes por tipos de alto riesgo.

Aunque el virus es muy común y suele desaparecer de forma natural, su persistencia puede provocar cambios celulares que evolucionan de lesiones precancerosas a cáncer invasivo si no se detectan a tiempo.

Los tipos 16 y 18 concentran la mayor carga de enfermedad a nivel global, lo que ha permitido desarrollar estrategias de prevención más dirigidas.

Importancia de la vacuna

La vacunación contra el VPH representa un cambio en el enfoque del cáncer de cuello uterino, al priorizar la prevención antes de la exposición al virus.

“La vacuna genera anticuerpos que previenen la infección inicial por los tipos de alto riesgo, idealmente antes del inicio de la vida sexual”, explicó Aquino.

Según el especialista, las vacunas pueden prevenir entre el 70 % y el 90 % de los casos asociados a los tipos incluidos, y en poblaciones con alta cobertura se han observado reducciones significativas en la incidencia de la enfermedad.

¿Cuándo vacunarse?

La recomendación actual es vacunar a niñas y niños entre los 9 y 14 años, preferiblemente antes de los 11 o 12 años.

En este grupo, la respuesta inmunitaria es más fuerte, lo que permite alcanzar niveles de protección cercanos al 100 % frente a infecciones y lesiones precancerosas causadas por los tipos incluidos en la vacuna.

Más allá de la vacuna

A pesar de su eficacia, la vacunación no sustituye el seguimiento médico.

El especialista advirtió que la vacuna no cubre todos los tipos de VPH ni protege a quienes ya han estado expuestos, por lo que el tamizaje sigue siendo fundamental.

Pruebas como el Papanicolaou y la detección de VPH permiten identificar alteraciones en etapas tempranas. Según explicó Aquino, la detección precoz puede prevenir la progresión a cáncer en más del 90 % de los casos.

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La diferencia entre prevenir y reaccionar

Las guías actuales recomiendan iniciar el tamizaje entre los 21 y 25 años y mantenerlo hasta los 65 años, con intervalos que varían entre tres y cinco años según el tipo de prueba.

El especialista enfatizó que sin controles regulares, el cáncer puede avanzar a etapas más complejas, con mayor impacto en la salud y la calidad de vida.

En el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, el mensaje es claro:
“Vacúnate a tiempo y hazte chequeos regulares: el cáncer de cuello uterino se puede prevenir y detectar temprano”.

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