La documentación clínica, el consentimiento informado y la comunicación con el paciente son elementos fundamentales para prevenir conflictos médico-legales en República Dominicana.
InfoSaludRD/ Santo Domingo, República Dominicana.— Un diagnóstico cuestionado, una complicación durante una cirugía o una inconformidad con los resultados de un tratamiento pueden convertirse en el origen de una reclamación contra un profesional de la salud. Ante esta realidad, surge una pregunta que todo médico debería plantearse: ¿qué tan preparado está para enfrentar una demanda?
La responsabilidad médico-legal constituye uno de los aspectos más sensibles del ejercicio profesional. No basta con ofrecer una atención basada en conocimientos científicos; también resulta fundamental documentar las decisiones clínicas, informar adecuadamente al paciente y cumplir los procedimientos establecidos.
En República Dominicana, la Ley General de Salud 42-01 reconoce derechos fundamentales de los pacientes, entre ellos recibir información sobre su diagnóstico, pronóstico y alternativas de tratamiento, así como decidir sobre la aceptación o rechazo de determinadas intervenciones.
La historia clínica: una herramienta de protección
Uno de los principales instrumentos para evaluar una actuación médica es el expediente clínico. Este documento permite conocer las condiciones del paciente, los procedimientos realizados, las decisiones adoptadas y el seguimiento ofrecido durante la atención.
Una historia clínica incompleta, ilegible o con información insuficiente puede dificultar la reconstrucción de los hechos ante una reclamación, incluso cuando el profesional considere que actuó correctamente.
Por ello, mantener registros precisos, oportunos y organizados no debe entenderse únicamente como una tarea administrativa, sino como parte esencial de la calidad asistencial y la prevención de riesgos.
Consentimiento informado: más que una firma
Otro elemento fundamental es el consentimiento informado. Su importancia no radica exclusivamente en obtener la firma del paciente, sino en garantizar que este comprenda, de manera adecuada, los beneficios, riesgos y alternativas de los procedimientos propuestos.
Una comunicación clara y documentada puede contribuir a prevenir malentendidos y fortalecer la relación médico-paciente.
Sin embargo, contar con un consentimiento firmado no exonera automáticamente al profesional de posibles responsabilidades derivadas de una actuación negligente.

¿Toda complicación médica implica negligencia?
No necesariamente. La medicina implica riesgos y existen complicaciones que pueden presentarse aun cuando se hayan aplicado procedimientos adecuados.
Determinar si existe responsabilidad requiere examinar las circunstancias del caso, la actuación profesional, los estándares médicos aplicables y los elementos jurídicos correspondientes.
Por esta razón, resulta importante distinguir entre un resultado clínico desfavorable y una posible falta en el cumplimiento de los deberes profesionales.
La prevención comienza antes de una demanda
La gestión del riesgo médico-legal debe formar parte de la cultura de seguridad de hospitales, clínicas y consultorios.
Entre las medidas preventivas se encuentran la actualización profesional, la correcta elaboración de expedientes, el cumplimiento de protocolos, la protección de la información del paciente y la implementación de mecanismos institucionales para atender reclamaciones.
La prevención también exige comprender que la seguridad jurídica del médico y los derechos del paciente no son intereses opuestos. Ambos pueden fortalecerse mediante una práctica sanitaria responsable, transparente y debidamente documentada.

Blindaje Médico-Legal: una mirada a la prevención
La necesidad de fortalecer el conocimiento sobre estas responsabilidades constituye el contexto en el que se presenta el libro «Blindaje Médico-Legal: Tratado práctico para la prevención y gestión del riesgo médico-legal en el sistema de salud dominicano», del médico y abogado Dr. Juan Ubaldo Sosa Almonte.
La obra será presentada el próximo jueves 5 de noviembre de 2026, a las 7:00 de la noche, en el Salón Durán Bracho del Colegio Médico Dominicano, en Santo Domingo.
Su lanzamiento ofrece una oportunidad para ampliar la conversación sobre la prevención de conflictos médico-legales y la importancia de integrar conocimientos médicos y jurídicos en la práctica sanitaria.
Porque, en un entorno de atención cada vez más complejo, proteger el ejercicio profesional también significa fortalecer la seguridad, la confianza y los derechos de los pacientes.
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