Salud mental en RD: psicólogo alerta sobre crisis y su impacto laboral

Nacionales Psicología

El psicólogo clínico Holando Gesualdo ha utilizado una expresión contundente para describir lo que considera una deuda histórica de República Dominicana: el país se habría convertido en un “manicomio abierto”, en referencia a las personas con trastornos mentales severos que permanecen en situación de calle. Su advertencia vuelve a cobrar actualidad en 2026, cuando el Estado desarrolla un nuevo plan nacional para ampliar la atención en salud mental.

InfoSaludRD/ Santo Domingo.– Personas con trastornos mentales severos deambulando sin atención adecuada, familias sin herramientas suficientes para manejar una crisis y enfermedades como depresión y ansiedad afectando la productividad laboral forman parte del panorama que el psicólogo Holando Gesualdo, presidente de Resilio Medicina Conductual, ha denunciado en diferentes intervenciones públicas.

Gesualdo llegó a definir la situación de la salud mental dominicana como un “desastre total” y afirmó que República Dominicana se había convertido “en un manicomio abierto”, una expresión con la que cuestiona las limitaciones históricas del sistema para atender a personas con trastornos mentales graves que terminan viviendo en las calles.

Sus declaraciones fueron difundidas originalmente en septiembre de 2022 tras una entrevista en el programa Agenda Ciudadana, de El Nuevo Diario TV, y han vuelto a circular en publicaciones de 2025 y 2026. En intervenciones posteriores, el especialista ha reiterado sus críticas al modelo de atención y al abandono de pacientes con enfermedades mentales.

¿Qué tan grave es la situación de la salud mental en RD?

Más allá de la expresión utilizada por Gesualdo, documentos oficiales confirman que República Dominicana enfrenta importantes desafíos.

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El Plan Estratégico de Salud Mental 2026-2030, elaborado por el Ministerio de Salud Pública, reconoce que los trastornos mentales constituyen un reto creciente para los sistemas sanitarios y recuerda que la brecha de tratamiento en América Latina y el Caribe supera, en promedio, entre 60 % y 70 %.

Esto significa que una proporción importante de las personas que necesitan atención de salud mental en la región no accede oportunamente a los servicios requeridos.

El documento dominicano propone precisamente ampliar la atención, mejorar la coordinación institucional, fortalecer los servicios comunitarios y responder a las necesidades psicosociales de la población.

Personas con trastornos mentales en las calles: la cara más visible

Una de las principales preocupaciones planteadas por Gesualdo es la presencia de personas con trastornos mentales severos en situación de calle.

El especialista ha argumentado que muchos podrían recuperar funcionalidad mediante tratamiento adecuado, pero terminan expuestos al abandono, la exclusión social y el deterioro progresivo de su condición.

La situación requiere, sin embargo, una mirada que evite estigmatizar. Tener un trastorno mental no convierte automáticamente a una persona en violenta, incapaz o peligrosa. Además, vivir en la calle puede responder a múltiples factores que interactúan entre sí, incluidos pobreza, ausencia de redes familiares, consumo problemático de sustancias, enfermedades físicas y dificultades de acceso a servicios sociales y sanitarios.

El problema, por tanto, no puede reducirse simplemente a retirar personas de las calles. El desafío consiste en ofrecer tratamiento, rehabilitación psicosocial, seguimiento comunitario y posibilidades reales de reinserción.

República Dominicana amplía su capacidad de atención en 2026

El panorama actual también presenta cambios respecto a los años en que Gesualdo realizó sus primeras declaraciones.

En febrero de 2026, el Gobierno presentó medidas para ampliar significativamente la respuesta pública en salud mental. Entre las metas anunciadas está pasar de 137 a 500 camas destinadas a estos pacientes y aumentar de 18 a 89 las Unidades de Intervención en Crisis.

Solo días después del anuncio inicial, el Servicio Nacional de Salud informó la incorporación de otras 30 camas en seis hospitales provinciales, elevando entonces la disponibilidad a entre 167 y 170.

Para mayo, el SNS informó que la Red Pública ya había superado las 200 camas disponibles para atención en salud mental en distintas unidades de intervención en crisis.

El objetivo oficial es que hospitales provinciales y regionales dispongan progresivamente de capacidad especializada para responder a estas situaciones.

Línea 811: atención gratuita para salud mental

Otro cambio introducido en 2026 es la expansión del servicio telefónico de orientación en salud mental mediante el 811, concebido como una vía gratuita y confidencial para facilitar el acceso de la población a asistencia y orientación.

Las autoridades anunciaron la expansión de este servicio como parte de la estrategia para fortalecer la prevención y facilitar que las personas puedan buscar ayuda antes de que una situación evolucione hacia una crisis que requiera hospitalización.

A esto se suma el proyecto gubernamental para desarrollar un Instituto Nacional de Neurociencia, destinado a combinar servicios clínicos con investigación científica.

La salud mental también cuesta dinero a las empresas

Otro de los planteamientos de Gesualdo apunta directamente al sector empresarial.

El psicólogo sostiene que si las empresas calcularan las pérdidas económicas relacionadas con los trastornos psicológicos de sus trabajadores, invertirían mucho más en prevención y atención.

En su declaración señaló particularmente a la depresión como causa importante del ausentismo laboral.

Aunque no encontramos estadísticas dominicanas actuales que permitan afirmar que la depresión sea la primera causa nacional de ausentismo laboral, la evidencia internacional respalda ampliamente el impacto económico de los problemas de salud mental.

La Organización Mundial de la Salud estima que 12,000 millones de días de trabajo se pierden cada año en el mundo debido únicamente a la depresión y la ansiedad.

El costo estimado alcanza alrededor de US$1 billón anual, principalmente como consecuencia de la reducción de la productividad. La OMS también estima que aproximadamente el 15 % de los adultos en edad laboral vivía con algún trastorno mental según sus estimaciones previas, mientras su actualización de 2026 sitúa la proporción estimada en 2023 en 16 %.

Depresión, ansiedad y productividad

El impacto empresarial no se limita a las licencias médicas.

Una persona puede continuar asistiendo a su puesto de trabajo mientras experimenta síntomas de depresión, ansiedad, agotamiento u otros problemas que disminuyen su capacidad de concentración, toma de decisiones, interacción con compañeros y rendimiento.

La OMS advierte que ambientes caracterizados por cargas excesivas de trabajo, inseguridad laboral, discriminación, poca autonomía, acoso o malas relaciones laborales pueden convertirse también en factores de riesgo para la salud mental.

Por eso, la respuesta empresarial no debería limitarse a actuar cuando el trabajador presenta una licencia médica. La prevención incluye políticas de bienestar, identificación temprana de riesgos psicosociales, capacitación de supervisores y acceso confidencial a servicios profesionales.

El reto no termina aumentando las camas

El crecimiento de la infraestructura pública constituye un avance, pero el propio enfoque estratégico adoptado por las autoridades plantea que la respuesta debe ir más allá de la hospitalización.

La salud mental requiere prevención, atención primaria, consultas psicológicas y psiquiátricas accesibles, medicamentos cuando estén indicados, intervención durante las crisis, rehabilitación y seguimiento comunitario.

También implica combatir el estigma.

Expresiones fuertes como “manicomio abierto” pueden servir para llamar la atención sobre una realidad social, pero las personas con trastornos mentales no son el problema: el desafío está en construir un sistema capaz de detectarlos, tratarlos, acompañarlos y favorecer su recuperación e integración social.

República Dominicana ha comenzado 2026 con una estrategia más ambiciosa para enfrentar esa deuda. La verdadera medida de su éxito estará en determinar si las nuevas camas, unidades de crisis, servicios telefónicos y programas comunitarios consiguen que menos personas lleguen al punto de quedar sin tratamiento, sin apoyo familiar y, finalmente, en las calles.

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